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Os propongo un desayuno que se prepara en un momento y es perfecto para los días de calor. Lo mejor es que lo puedes dejar listo desde la noche anterior, así por la mañana solo tendrás que añadir los últimos toques. Es una combinación de avena, yogur, fruta y nueces que aporta fibra, proteínas y grasas saludables para empezar el día con energía.
Ingredientes
- 3 cucharadas soperas de copos de avena
- 1 taza de agua
- 1 yogur natural
- Un puñado de arándanos
- Un puñadito de nueces troceadas
Preparación
- Prepara la avena la noche anterior: Coloca los copos de avena en un plato hondo y añade el agua. Cocina en el microondas hasta que los copos estén blandos y hayan absorbido parte del líquido. Deja enfriar y guárdalo en el frigorífico tapado.
- Añade el yogur: A la mañana siguiente, incorpora el yogur natural a la avena fría. Si prefieres una textura más cremosa, puedes usar yogur griego natural o kéfir.
- Incorpora fruta fresca: Añade los arándanos o la fruta que más te guste. Pueden ser moras, kiwi o cualquier otra fruta de temporada.
- Termina con nueces: Espolvorea las nueces troceadas por encima para darle un toque crujiente y saciante.
Consejos y variaciones
Puedes ajustar las cantidades según tu apetito o actividad física. Si prefieres una versión más ligera, reduce la avena a dos cucharadas y usa menos nueces. Para días con más energía, aumenta la avena o añade más fruta. La clave está en adaptarlo a tus necesidades sin complicarte.
Un desayuno sencillo, nutritivo y que demuestra que comer bien no tiene por qué ser difícil. ¡Disfrútalo!