Tiempo de lectura aproximado: 3 minutos
Qué lleva esta idea
La base puede hacerse con hojas verdes, tomate, pepino o cualquier combinación de verduras que resulte apetecible. A partir de ahí, se añaden semillas como calabaza, sésamo o chía, un pequeño puñado de frutos secos y una fuente de proteína que complete el plato, como queso fresco, huevo cocido o legumbres.
Por qué funciona bien
Es una receta fácil de adaptar, aporta textura y ayuda a que una ensalada no se quede corta. Las semillas y los frutos secos suman un punto crujiente y hacen más agradable el plato, mientras que la proteína y las verduras ayudan a que la comida resulte más completa.
Idea práctica
Puede dejarse preparada parte de los ingredientes con antelación y montar la ensalada en pocos minutos. Un aliño sencillo con aceite de oliva virgen extra, limón o vinagre suele ser suficiente para mantener el sabor sin complicar la receta.